Pide cita en PAU en septiembre antes de empezar a odiar a todo el mundo

Septiembre tiene muy buena fama para lo poco que se la merece.

Lo llaman «el mes de los nuevos comienzos», «la vuelta a la rutina» o «el momento de recuperar hábitos saludables».

Muy bonito todo.

Pero la realidad es que septiembre llega con el despertador, las prisas, los grupos de WhatsApp del colegio, los gastos inesperados, el calor de Murcia y una compañera de trabajo dispuesta a enseñarte 1.287 fotografías de su crucero por el Mediterráneo.

Y tú todavía estás intentando recordar la contraseña del ordenador.

Por eso, pedir cita en PAU Centro de Estética Avanzada en septiembre no es solamente una cuestión de quitarte los kilos del chiringuito o tratar esa mancha solar que apareció después de decir:

—Hoy no hace falta ponerme protección, está nublado.

Pedir cita en PAU es una forma de empezar el curso sin querer abandonar a tu familia, renunciar al trabajo y mudarte a una casa aislada en mitad del monte.

Durante el verano, tu mayor preocupación era encontrar una mesa cerca del ventilador, decidir entre arroz o caldero y recordar dónde habías dejado las gafas de sol.

Entonces llega septiembre y, de repente, tienes que:

Comprar los zapatos del colegio porque los del año pasado ahora le sirven al niño como llavero.Forrar libros.Organizar horarios.Preparar mochilas.Responder correos que empiezan con «espero que hayas descansado». Volver a madrugar. Recordar qué día tiene inglés, fútbol, baile, dentista y cumpleaños de un compañero al que no conoces.

Y asumir que el dinero desaparece más rápido que tu bronceado.

Todo esto mientras fuera seguimos treinta y muchos grados y alguien insiste en que «ya se nota que refresca».¿Dónde se nota exactamente?

Porque en Murcia seguimos entrando al coche como quien entra voluntariamente en una freidora de aire.

También toca volver a trabajar.Abres el correo y tienes tantos mensajes pendientes que decides cerrar el correo unos minutos para respirar.

Pero entonces aparece tu compañera.La compañera que se ha ido de crucero.

La que no puede limitarse a decir «muy bien, gracias».No.

Ella necesita enseñarte la habitación, el bufé, el bufé desde otro ángulo, el espectáculo nocturno, el amanecer, la excursión, otro amanecer y una fotografía borrosa de un delfín que probablemente era una bolsa de plástico.

—Mira, esta es entrando en Mykonos.

—Qué bonito.

—Espera, que tengo otra sin gente.

Y ahí estás tú, asintiendo durante cuarenta minutos mientras piensas en todo lo que podrías estar haciendo con ese tiempo.

Como dormir.

O mirar una pared en silencio.

Tu piel también vuelve de vacaciones Mientras tú intentas recuperar tu vida, tu piel vuelve de agosto con su propio equipaje.Deshidratación, falta de luminosidad, textura irregular, poros más visibles, manchas, tirantez o esa apariencia apagada que no mejora ni utilizando el filtro más generoso de Instagram.

Porque el sol, el cloro, la sal, los cambios de rutina, las cenas tardías y la protección solar aplicada «más o menos» pueden dejar recuerdos.

Algunos recuerdos del verano se guardan en fotografías.Otros se instalan directamente en la frente. Septiembre es un buen momento para revisar cómo se encuentra tu piel y empezar a cuidarla de forma personalizada.

No para borrar el verano de tu cara, sino para ayudarla a recuperarse después de todo lo vivido.Y sí, esa siesta de tres horas al sol también cuenta como «todo lo vivido».

Y luego están los kilos del chiringuito.No vamos a fingir que no existen.

El verano es esa época del año en la que una comienza diciendo:

—Voy a pedir algo ligero.

Y termina compartiendo ensaladilla, croquetas, calamares, patatas, arroz, tarta y un café con hielo porque «total, estamos de vacaciones».

Después llega septiembre y los pantalones te comunican que han decidido establecer nuevos límites en vuestra relación.

Pero en PAU no queremos que vengas con culpa ni que conviertas el cuidado corporal en un castigo por haber disfrutado.

Has comido, has brindado, has descansado y has vivido.Perfecto.

Ahora puedes volver a cuidarte desde la calma, con tratamientos adaptados a tus objetivos y sin entrar en la típica espiral de:

«El lunes empiezo.»

Ese lunes que lleva posponiéndose desde 2019.

Puedes venir a PAU porque quieres mejorar la luminosidad de tu piel.Porque te preocupa una mancha.Porque notas mayor retención de líquidos.Porque quieres trabajar la firmeza.Porque deseas volver a sentirte cómoda con tu cuerpo.

Pero también puedes venir porque necesitas una hora en la que nadie te pregunte:

—¿Qué hay de cenar?

Una hora sin correos.

Sin mochilas.

Sin fotos de cruceros.

Sin audios de siete minutos.

Sin correr de un sitio a otro.

Sin tener que hacer nada por nadie.

Solo estar.

Dejar el móvil.

Respirar.

Cerrar los ojos.

Y recordar que antes de ser madre, pareja, compañera, jefa, hija, organizadora de cumpleaños y responsable oficial de saber dónde está todo, también eres una persona.

Una persona que necesita descanso, cuidado y un poco de atención.

Aunque sea solo para compensar las veinte veces que has escuchado esta semana:

—Mamá, ¿dónde está mi…?

O pides cita en PAU o empiezas el curso odiando a todos

Puede sonar exagerado, pero piensa en ello. Hace calor.Duermes peor. Vas con prisa. Tienes gastos. Tu agenda está llena.La compañera del crucero se acerca otra vez con el móvil desbloqueado.

Y alguien acaba de decirte:

—No te estreses.

Ese es el momento exacto en el que una cita en PAU deja de parecer un capricho y comienza a parecer una decisión responsable.Porque cuidarte no consiste únicamente en verte mejor.También consiste en frenar antes de llegar al límite.

En tener un espacio donde no tengas que producir, organizar, contestar o resolver.

En PAU Centro de Estética Avanzada podemos ayudarte a valorar el estado de tu piel y de tu cuerpo, escuchar qué te preocupa y diseñar un protocolo adaptado a tus necesidades reales.

Sin juicios.Sin reproches por las cenas de verano. Sin preguntarte cuántas veces te pusiste protección solar.

Bueno, quizá eso último sí te lo preguntemos, pero solamente porque necesitamos saberlo.

Septiembre ya trae suficientes obligaciones.Que cuidarte no sea otra más.

Que sea el momento en el que paras, respiras y vuelves a colocarte en tu propia lista de prioridades.

Pide tu cita en PAU. Hazlo por tu piel, por tu cuerpo y por tu bienestar. Pero, sobre todo, hazlo antes de que tu compañera te enseñe la segunda parte de las fotografías del crucero.

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